Es posible que pienses que tu terrible dolor en el glúteo sea porque sufres de ciática, pero no tiene porque, si eres una persona activa o un runner, lo más probable es que estés ante el síndrome piramidal o también conocido como falsa ciática. Vamos a explicarte que es, sus causas, síntomas y lo más importante, como tratarlo.

Qué es el síndrome piramidal

El síndrome piramidal, síndrome del piriforme o falsa ciática es una afección muscular provocada cuando el músculo piriforme comprime o da una punzada al nervio ciático. Normalmente se manifiesta con dolor, hormigueo o entumecimiento en el glúteo y el muslo superior posterior y puede llegar al muslo inferior y a la parte más baja de la pierna.

Su aparición es más frecuente en mujeres a partir de los 40 a 50 años y menos frecuente en los hombres. Puede interferir con las actividades de la persona, sobre todo si es deportista o realiza algún trabajo que requiera mucho esfuerzo físico.

Causas de la falsa ciática

Cuando el músculo piriforme se ve afectado, interfiere con cualquier movimiento de la pierna, como caminar, correr, bailar, etc. Al presionar el nervio ciático puede producir espasmos que pueden causar los molestos dolores. Estas son las principales causas de la falsa ciática:

  • Pasar mucho tiempo sentado.
  • No realizar bien los estiramientos antes de un ejercicio de impacto.
  • Hacer ejercicio en exceso.
  • Correr o caminar demasiado.
  • Practicar deportes que requieren movimiento de piernas como fútbol o atletismo.
  • Subir escaleras.
  • Levantar mucho peso.

Cuando el traumatismo es mucho más grave puede ser causado por:

  • Accidentes automovilísticos.
  • Caídas muy fuertes.
  • Giros bruscos de cadera.
  • Heridas muy profundas.

Esto puede lesionar el musculo piriforme, lo que causa que presione el nervio ciático.

Síntomas

Aunque puede confundirse con otras afecciones de la ciática, se puede diagnosticar tomando en cuenta los siguientes síntomas:

  • Sensibilidad o punzada en el glúteo.
  • Hormigueo o adormecimiento del glúteo.
  • Dificultad para cruzar las piernas.
  • Dificultad para sentarse.
  • Dolor mientras se está sentado.
  • Dolor que impide realizar actividades y que empeora mientras se realizan.

Diagnóstico y tratamiento

Para realizar el diagnóstico, el paciente deberá notificarle al especialista detalladamente los síntomas para descartar otras patologías como patología discal o estenosis espinal.

Además, deberá tocar los puntos afectados para saber dónde hay dolor. Para ser más preciso en el diagnóstico podría solicitar una tomografía o una resonancia magnética.

Para aliviar el dolor podemos tomar fármacos como ibuprofeno, naproxeno o acetaminofén. Por otro lado:

  • Se tratará la contractura con métodos no invasivos de presión de puntos gatillo miofasciales. Con tratamientos como la osteopatía o en algunos casos con la punción seca piramidal.
  • Masajes para descargar el músculo.
  • Estiramientos de forma pasiva y asistida.
  • Además, se indicará al paciente las posturas y movimientos correctos para el desarrollo de actividad física y en el trabajo para aliviar la sobrecarga que se esté produciendo en el músculo piramidal.