La lactancia es una etapa primordial en el desarrollo del bebé. Pero también es la etapa más delicada en la vida de este; es cuando más lo puedes oír llorar sin parar y esto puede deberse a varios factores pero entre los más recurrentes está el cólico del lactante. Esta dolencia le ocurre a tres de cada diez bebés según estudios y sus causas no están aún determinadas. Un llanto incontrolable sin causa aparente puede ser señal de este malestar y si bien no es grave, hay que actuar de inmediato para que el bebé mejore de su malestar.

Causas del cólico del lactante

Las causas reales del cólico del lactante aún no han sido comprobadas. Algunas teorías apuntan que puede deberse a una intolerancia a la lactosa, otras afirman que se debe a los gases provocados por una mala digestión. También se afirma que los bebés de madres fumadoras son más propensos a sufrir esta afección.

Síntomas del cólico del lactante

El cólico del lactante es una dolencia que los bebés sufren a partir de sus primeras semanas de vida hasta cumplir cuatro meses cuando ya empiezan a comer otro tipo de alimentos. La principal manifestación será un llanto que puede prolongarse horas aunque el llanto no necesariamente es señal de un cólico, hay que tener en cuenta que es el primer método de comunicación de los infantes. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • El bebé contrae las piernas sobre el abdomen y cierra sus puños.
  • Tiene gases y flatulencias.
  • Llora incansablemente y el llanto puede durar hasta horas.

No es una afección grave para el bebé. No obstante, es necesario consultar al pediatra si el bebé presenta estos síntomas:

  • Fiebre.
  • Coloración roja o morada en el bebé.
  • Rechazo a cualquier alimento.
  • Vómitos.

¿Qué hacer en caso de cólico del lactante?

Antes de determinar si la verdadera causa del llanto incesable del bebé es el cólico del lactante es conveniente analizar la situación. Puede ser que el bebé sienta mucho frío o calor, tal vez haya que revisarle el pañal o simplemente, necesite un poco de compañía de la madre.

En caso de que el bebé presente los síntomas, lo más recomendable es arrullarlo y mecerlo suavemente para que se relaje. Si tiene gases, hay que darle golpecitos suaves en la espalda para que eructe. Estimularlo con una canción y jugar con él también puede ayudar a aliviarlo del dolor.

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